El rostro le suda, las manos callosas comienzan a cansarse y aun cuando el asma parece limitar su paso no se rinde, continúa mientras las fuerzas se lo permitan, mientras exista la necesidad. «Hay que echar pa’lante», se dice todas las mañanas al montar su triciclo y realizar su paseo matutino en búsqueda de las latas que pondrán algo más que pan sobre su mesa.
Aunque jubilado, Carlos Cabrera Gil contribuye día a día a la recogida de materiales reciclables. ¿Los motivos?, los mismos de aquellos ancianos que a pesar de su edad continúan vinculados a diversas actividades que le representen una entrada económica alternativa para terminar el mes.
«Yo antes cultivaba un terreno, pero comencé a padecer del corazón y a tener frecuentes sangramientos. El dinero no me alcanzaba para comprar los medicamentos y las demás cosas que hacen falta en una casa, entonces pensé en desarrollar esta nueva labor».
Para muchos, un paseo a Narváez concluye con la última cerveza o refresco que se toman; sin embargo, para Carlos se inicia justo allí, con los desechos olvidados en el muro del río San Juan o en uno de los bancos del bulevar.
«Hay días que no puedo salir» —dice con voz tenue y agrega– «debido a mi enfermedad me ordenaron reposo durante mucho tiempo, lo cual me afectó las coyunturas de pies y manos. Incluso, en ocasiones el dolor de los huesos apenas me permite moverme».
No obstante, trata de no detenerse y justo por ello ahora el contenido de sus sacos roza los 15 kilogramos. Se prepara para el viaje más largo del mes, monta su triciclo cargado de sacos que reúnen el trabajo de varias semanas y continúa su trayectoria por la calzada de San Luis hasta llegar a las casas de compra; donde se juntan los viajeros más incansables, esos que peinan canas, esos que son verdaderos móviles del sacrificio.
«A veces voy la mitad del camino a pie; porque cuando hay lo mas tengo que hacer mucha fuerza. Me de moro en llegar; pero llego».
MUCHO MÁS QUE RECOGER LATAS
En efecto, como Carlos, una cantidad notable de ancianos desarrollan un rol activo en la recogida de materias primas a lo largo de la ciudad. Sin embargo, ellos solo representan el lado más visible de una labor que va mucho más allá de la mera re cogida de “laticas”.
«En la actualidad existe gran desconocimiento sobre la función de nuestra empresa. Las personas piensan que solo compramos botellas, cuando en realidad la entidad recupera, procesa y comercializa todo tipo de artículos que pueden ser reutilizados en la economía como materias primas secundarias.
«Además, ofrece servicios de desmantelamiento a instalaciones industriales y comerciales», explica César Mijaíl Góngora Aldaya, director general de la Empresa Provincial de Recuperación de Materias Primas de Matanzas.
En total se reciben 27 productos de diversa índole y que incluyen frascos de farmacia, botellas de vinos y licores, envases plásticos; así como la chatarra de acero y hierro fundido que resultan de vital importancia en el proceso de encadenamiento productivo desarrollado en el país, pues estos materiales se procesan y luego son empleados en la fabricación de cabillas, elemento de gran demanda en la construcción de viviendas.
«Un elevado porcentaje de lo que recaudamos contribuye a la sustitución de importaciones y también a la exportación, como es el caso del acero inoxidable y el aluminio, cuya demanda a escala internacional representa una entrada favorable de ingresos a la economía cubana», afirma Góngora Aldaya.
Para fomentar la recogida de materias primas en la población se decidió aumentar el precio a determinados componentes como el papel gaceta y el cartón, debido a las dificultades de su disponibilidad en la nación. Por tal motivo, el kilogramo de dichos productos se paga ahora a cinco pesos, y a quien entregue igual cantidad de aluminio y de latas se les retribuirá con 23 y 15 pesos, respectivamente.

POR UN FUTURO MEJOR
Más allá del esfuerzo constante por perfeccionar la labor de la institución, en estos momentos el rendimiento de la misma se encuentra condicionado por el estado de su equipamiento tecnológico y transporte automotor, algunos de ellos con más de tres décadas de explotación.
«Además, la demora en su traslado hacia la base de proceso provincial, ubicada en Guanábana, hace que en ocasiones los almacenes de nuestras casas de compra se encuentren demasiado llenos y esto pudiera provocar la mezcla y confusión del contenido, sin contar las afectaciones del servicio al pueblo», comenta Yanelis Llamos Cardoso, técnica de gestión comercial de la UEB Materias Primas de Matanzas.
Se torna imprescindible la introducción de dispositivos novedosos como las máquinas de pelado de cables, por ejemplo, que sin requerir de grandes complejidades, elevaría la eficiencia productiva y el valor agregado de cada pieza.
De igual forma, debe insistirse en la solución a cuestiones organizativas como la creación y desarrollo de estrategias que faciliten el intercambio directo con todos los consejos populares del territorio.
Ante la escasez de fuerza laboral calificada, la Empresa Provincial de Materias Primas estableció convenios con la universidad de Matanzas y el politécnico Ernest Thaelmann, organizó una Brigada Técnica Juvenil y potencia los posibles proyectos de innovación, todo con el objetivo de retomar la esencia fundacional de un centro que al decir del Che «recupera valores».









