De niña me enseñaron una foto que mostraba a un hombre del amplia sonrisa y sombreo alón. Luego aprendí que por su coraje y sobrada valentía de soldado se convirtió en el Señor de la Vanguardia.
También supe que su carácter alegre, la sencillez y su inteligencia natural, hicieron que este pueblo lo eligiera entre miles para ponerlo en un lugar muy privilegiado, el corazón de los cubanos que lo recuerdan y lo mantienen presente de generación en generación.
Este 28 de octubre cuando se conmemora el aniversario 60 de la desaparición física de Camilo Cienfuegos Gorriarán, mi pluma trata de manera muy sencilla rendir homenaje al revolucionario cabal, al hombre de pueblo, artífice de esta revolución, por la cual luchó hasta el último día de su vida.
Nunca en su andar, de entrega total a la libertad de la patria, percibió la más leve sombra de cansancio o la decepción.
Tu sello, lo dejaste en cada acción, en tu corto paso por la vida y hoy eres inmortal. Eres la imagen de este pueblo, para el cual siempre serás, Camilo Cienfuegos, el Señor de la Vanguardia.









