A la sombra de un árbol en un viejo rincón o tal vez a la orilla del mar tengas en tus manos ese libro que alimenta el alma, porque un libro es algo así como un amigo inseparable, donde nos recreamos muchas veces con el susurro de los cuentos infantiles que escuchábamos a la abuela.
Nos nutre de valores, de interpretaciones diversas del mundo que nos rodea, y sería lamentable que lo dejemos olvidado, pues un libro puede acompañarnos siempre.









