Dicen que para educar a un infante no existen manuales, y que hay tantas maneras de hacerlo como características y personalidades abundan. Incluso, no pocos se amparan en el popular dicho de que en la mano hay cinco dedos y ninguno es igual a otro, a la hora de referirse a la marcada diferencia entre dos hermanos crecidos bajo el mismo seno familiar. Quizá estas filosofías populares tengan parte de razón, sin embargo, la praxis ha demostrado que son los buenos ejemplos las mejores maneras de decir, y los niños hacen más lo que ven hacer, que lo que se les dice que hagan.








