El ébola facial

NuevoDiseñoCaraEnojada  Como una epidemia se propagó por nuestro país y ni la ciencia ha encontrado el límite. Pudiera recibir miles de denominaciones: síndrome de la mala leche, ternura de león hambriento, o simplemente mala cara. Yo prefiero llamarle ébola facial. Y es que resulta tan dañina y penosa como esa terrible enfermedad que hoy condena a varios países del continente africano y parece no detenerse.

Los portadores del ébola facial en Cuba se pueden detectar a simple vista. Y están por todas partes. Sin embargo, el mayor índice de contagio radica en los que “dan la cara”. Este grupo comprende algunas recepcionistas, secretarias, bodegueros, vendedores de pan, de medicamentos, y hasta de gafas para camellos. Vale destacar que gracias a los avances en la unificación monetaria, ya no interesa si te encuentras una mala cara en CUC o en moneda nacional, tampoco existe desigualdad de géneros, y nada de culpar al sector estatal, como suele suceder, pues hasta los cuentapropistas padecen el mal.

A este virus todos estamos expuestos, y no se puede prevenir con condón. El ébola facial está ahí, al alcance de su mano, para atacar directamente al rostro; pero a diferencia del africano, en Cuba es posible decidir si se contrae o no. Si usted, amigo lector, no se encuentra en el grupo de mayor riesgo antes mencionado, mantenga las medidas profilácticas. No deje de ofrecer los buenos días porque en una ocasión alguien no le respondió el saludo, sea agradable, empático y ofrezca siempre lo mejor de su ser. Si por el contrario es usted de los que ya tiene la afección en sangre, tome unos minutos para reflexionar. No son culpables los que habitan a su alrededor de sus circunstancias, no merecen su maltrato, su indiferencia, sus respuestas inapropiadas, sus malas ganas…y toda esa cadena de negatividades que comienza con una mala cara. El ébola facial puede curarse, y para ello solo es preciso ir por el mundo esparciendo sonrisas, pues a mal tiempo.

 

 

 

 

 

Author: Marlevys Chávez Herrera

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *