Eran las 3:10 minutos de la tarde de aquel inolvidable 4 de marzo de 1960. El buque francés Le Coubre descargaba en el puerto de La Habana, un necesario parque de armas y municiones que en las manos de los milicianos del pueblo, preservarían las grandes conquistas alcanzadas unos meses antes.
Una terrible y sorpresiva explosión, prevista y dirigida por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los Estados Unidos agredió brutalmente a obreros, estibadores y miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) que realizaban la operación de descargue.









