El arte de disfrutar la música con respeto

Hay muchos hechos que para algunos parecen asuntos sin importancia, pero si analizamos un poco veremos cómo son realmente trascendentes.

El caso que nos ocupa está relacionado con la música, algo tan bello, ysin embargopuede convertirse en un martirio cuando se eleva el volumen hasta una altura descomunal.

Pongamos como ejemplo un acontecimiento de la vida real:

2 ancianos tratando de sobrellevar sus enfermedades buscaban en su casa un día más de paz y armonía que les permitiera hacer su vida más llevadera.

Pero sucedió que en horas de la tarde y hasta pasadas las doce de la noche un vecino cercano instaló un equipo de música con una potencia tal que retumbaban las ventanas y prácticamente no dejaba conversar, ni escuchar el  televisor, rompía la tranquilidad de los ancianos y los atormentaba violentamente.

Es de imaginarse el mal momento que originó esta acción que atentó contra la salud e integridad de los ancianos, con la consiguiente alteración psicológica y la interrupción del sueño.

Ante estos hechos cabe preguntarse:   ¿ hasta qué punto son conscientes los que agreden de esa manera ?

¿Acaso lo harán por desconocimiento del daño que ocasionan,  será por descuido, necesidad de que sepan que existen,  o simplemente falta de consideración?

Debemos saber que junto a la familia, los vecinos son quizás quienes un día pudieran auxiliarnos en momentos difíciles; por lo que resulta necesario ser recíprocos en las buenas relaciones y la solidaridad.

Se trata de consideración; es bueno escuchar la música pero no con tanto volumen que afecte a los demás. Cada vivienda tiene su espacio aéreo que no puede ser alterado por ruidos ensordecedoresque se convierten en una agresión.

Es necesario decir que los camiones tampoco pueden permanecer con ruidos extremos al lado de una vivienda, pues alteran la tranquilidad de sus moradores, y los perjudican  con los gases contaminantes.

Para un buen equilibrio social es fundamental el respeto y la consideración; por eso resulta una buena contribución disfrutar la belleza de la música, pero al alcance de su propio hogar, y no lastimando a los demás con la estridencia de un volumen sonoro descomunal. (Justino Martín García.)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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