Además, en el Departamento de Estado reconocieron que se estudian más medidas de castigo contra Rusia bajo el pretexto de supuestos vínculos entre magnates rusos y la presidencia de esta nación, comentó la prensa capitalina.
Por otro lado, Johh Maccarry, asesor de la citada instancia gubernamental, afirmó que el paquete de sanciones con efecto sectorial adoptado en agosto último para nada busca perjudicar a Europa o su sector energético.
Sin embargo, el propio Macccarry reconoció que la intención de Washington es garantizar una competencia abierta en el mercado energético europeo, mientras Moscú denuncia el claro propósito de Estados Unidos de desplazar a un competidor como Rusia del mercado europeo.
En medio de las declaraciones de los funcionarios estadounidenses, se conoció esta jornada que Alemania dio el primer permiso oficial para la construcción del gasoducto Torrente Norte-2, que prevé llevar dos vías para enlazar plantas rusas con el país europeo, a través del mar Báltico.
La Casa Blanca, por su lado, argumenta que se siente preocupado por el presunto monopolio ruso en el sector energético europeo y habla de la necesaria seguridad para la región en ese sector, mientras intenta introducirse en ese mercado con su gas licuado, destacan especialistas.
Una de las intenciones de la llamada rectificación del paquete de sanciones, aplicado contra el sector energético ruso, es, pasado un semestre, ver las posibilidades reales de su aplicación extraterritorial, con castigos para terceros países que colaboren con Moscú en esa esfera.
El Kremlin, por su lado, estima que con el aumento de las vías para hacer llegar el gas natural ruso a Europa, crece la seguridad energética de la región.
Washington tampoco esconde sus propósitos de impedir que Rusia se deshaga de Ucrania como país de tránsito del gas natural tal y como ocurre ahora, cuando casi el 80 por ciento de ese combustible pasa a Europa a través del vecino país.
Empresas norteamericanas están interesadas en realizar inversiones millonarias en el sistema de gasoductos ucraniano, con el fin de tomar el control de ese tránsito y, claro está, para nada están interesadas en que Rusia busque vías alternas para llevar el gas a Europa.








