‘Esto hace que sea aún más necesario mejorar la comprensión y la gestión de los riesgos y otros impactos, desde turbulencias financieras hasta desastres naturales’, estimó el organismo financiero.
El comportamiento del entorno internacional, la crisis macroeconómica en Argentina, la desaceleración del crecimiento en Brasil y la situación en Venezuela, hacen pensar que el área tendrá este año un peor desempeño.
En su anterior reporte semestral, la institución consideró que el PIB del área podría aumentar este año 1,7 puntos porcentuales y 2,3 en 2019. Ahora recortó ambas previsiones: a 0,6 y 1,6 por ciento, respectivamente.
A juicio de la fuente, uno de los ‘nubarrones en el horizonte’ es la normalización de la política monetaria en Estados Unidos, que favoreció una drástica reversión del ingreso de capitales, el fortalecimiento del dólar y la depreciación de las monedas locales en diversos mercados emergentes.
Por los cálculos del BM, la entrada neta de capitales a la región pasó de un máximo de 49.600 millones de dólares en enero de 2018, a 18.800 millones de dólares en agosto.
El diagnóstico también incluyó entre los factores adversos el incremento de la deuda pública y los déficits presupuestarios, lo que deberá conducir a ajustes fiscales para garantizar la sostenibilidad de la deuda en el corto y mediano plazo, observó el BM.
Terremotos, huracanes e inundaciones, juzgó la entidad, incrementan las vulnerabilidades de la zona, expuesta a ‘una gran variedad de desastres naturales’.
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