Dígase hombre y ya se han dicho todas las virtudes

La discriminación constituye un fenómeno que suele identificarse en nuestros días con el racismo, una ideología basada en la superioridad de una raza o etnia sobre otra. Pero el concepto de esta palabra va más allá del color de la piel, abarca además la acentuación de ciertas diferencias e incluye el sexo y la clase social, entre otros elementos.

Sin embargo la discriminación por el color de la piel constituye, desde hace varios siglos, la más enfatizada. El racismo ha sido utilizado a lo largo de la historia para justificar crímenes y genocidios. Se pone también de manifiesto en las diversas formas de dominación entre las que resaltan la esclavitud, la servidumbre y el colonialismo.

A través de los años han existido hechos que corroboran la fuerza alcanzada por los movimientos discriminatorios. Dos tristes ejemplos lo constituyen el racismo nazi con el avance fascista por Europa y el racismo sudafricano durante el apartheid. Momentos que significaron la pérdida de miles de vidas humanas y la irrupción del mundo en profundas crisis.

En la actualidad diversos foros e instancias internacionales se preocupan por estudiar esta realidad y la ponderan como afrenta a la dignidad humana y violación de los derechos humanos. Pero aunque algunos países y organismos internacionales le condenen o penalicen, este mal contamina todavía la convivencia en sociedad.

Si bien es cierto que en Cuba no constituye un problema acentuado dentro de la población, sí existen ciertos prejuicios étnicos. Promover la igualdad de derechos entre las personas y abogar por la tolerancia y comprensión, resulta esencial. No será en vano cada esfuerzo que realicemos para que nuestros hijos comprendan que hombre es más que negro, más que mulato y más que blanco.

Author: Tania Rosa Alvarez Acosta

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