Decisión compartida

familia-cubana-jardin-botanico-cuba El nacimiento del primer hijo, colma las aspiraciones de un matrimonio. El segundo bebé, brinda la posibilidad de lograr la “parejita”. Si tampoco acertaron, pues se deciden a hacer otro intento, por aquello de que… “a la tercera, va la vencida”.

Ahora bien, cuando sorprende un cuarto embarazo, lo aceptan con amor, pero conscientes de que la familia está completa. Algo hay que hacer, ya bien por consideración al organismo de tan fecunda mamá o porque la economía doméstica no da para más.

En busca de orientaciones, acuden a un especialista que aconseja la variante de utilizar la vasectomía para el papá, una mínima intervención quirúrgica que le impedirá embarazar a su pareja.

Para muchos hombres esa opción es inadmisible por el miedo a que pueda afectar su capacidad de erección o dificultarles, de alguna manera, el desempeño sexual.

Temores generados por el desconocimiento, y que, lentamente, se van venciendo para cobrar popularidad por sus ventajas. Esta opción segura y sencilla, consiste en cortar los conductos espermáticos para impedir que los espermatozoides lleguen al semen.

Cirugía menor que no excede los 30 minutos, se realiza con anestesia local, y no requiere ingreso hospitalario. Además, un detalle tranquilizante, después de la recuperación postoperatoria, no genera cambios en la eyaculación, y mucho menos, en el deseo sexual.

La vasectomía es un método confiable y efectivo para la planificación familiar, sobre todo, cuando se han tenido los hijos deseados y no se quiere correr el riesgo de mayor descendencia, tanto por problemas de salud, economía, o simple decisión –conjunta- de la pareja.

(Tomado de Radio Rebelde)

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