Llegar a la Casa Naborí en el municipio de Limonar, es desandar los escenarios que tantas veces sostuvieron los versos de Jesús Orta Ruiz, Ángel Valiente, Francisco Pereira…Sin embargo, esta vez, la décima llegó a los predios de esta institución, revestida con los rostros de mujeres cuyo camino poético llena de lirismo y delicadeza la historia cultural de la provincia de Matanzas.
Magalys Fariñas, Cecilia Soto, Ofelia Cicilia, Yesenia de Armas, Gretel Villalobo, Yenli Lemus, entre otras poetisas; así como una amplia representación de féminas del movimiento de Hogares Cucalambé del poblado de Máximo Gómez, conjugaron sus estilos en un diálogo de metáforas que transitaron desde lo culto a lo popular.
Y en medio de ellas Tomasita Quiala, la ciega maravillosa, volvió a asombrar a todos con ese dominio de la improvisación y una memoria prodigiosa que atrapa a los espectadores y brilla en el duelo poético.
Décimas de cuatro pies forzados improvisados al instante, así como una espinela especial para Lázaro Junco, gloria deportiva que se encontraba en el encuentro, se adueñaron de los aplausos del auditorio.
Durante el encuentro se rindió homenaje a Celina González, la reina del punto cubano, por conmemorarse el 16 de marzo próximo otro aniversario de su natalicio y se recordó el legado poético de prestigiosas figuras femeninas como Luisa Molina.
Nuevamente la Casa Naborí deviene en espacio para la creación, para el rescate de la identidad cultural, de esa esencia campesina que se transparenta en la voz de la mujer cubana, que es en sí misma una décima que vuela.
(por Lianet Fundora)








