Ese llanto que todos esperan, no se escucho aquella mañana de Junio en el Hospital materno Provincial.
En la sala de partos una pregunta inquieto a todos ¿ A quién salvamos? la madre o la hija; a las dos fue la respuesta inmediata.
Una anemia padecida por la madre en el segundo trimestre del embarazo provocó complicaciones para la bebé, que ahora se debatía entre la vida y la muerte.
Dos familias angustiadas por la espera aguardaban la noticia del feliz alumbramiento, pronto la alegría se transformo en incertidumbre, el saber que su primogénita necesitaba cuidados especiales los perturbo a todos.
Larga fue la espera, días de inquietud, noches de agonía, medicamentos, transfusiones de sangre, pruebas especiales, en ese dilema pasaron los días hasta que los médicos lograron salvar de la muerte a aquella bebita.
Poco después la madre volvía a su casa con su hija en brazos y una sonrisa en los labios que junto a ¡Muchas gracias doctor ¡ fue el pago que ofreció por haber salvado a su pequeña.
Recibió educación gratuita, creció en una sociedad donde pudo jugar, reír, cantar junto a otros niños que como ella disfrutaban de las garantías que la revolución le ofrece.
Estudió en una escuela militar, sin que nadie le pidiera una recomendación o fuera hija de algún oficial de alto grado, el simple echo de habérselo ganado con su voluntad y dedicación le permitió graduarse de duodécimo grado.
Su elección la llevo a estudiar una profesión en la que pudo conocer bien de cerca cuanto esfuerzo realiza esta revolución por las personas con necesidades educativas especiales.
Cuando comenzaba su camino prole enseñanza especial tuvo la dicha de ser madre, razón más que suficiente para seguir adelante.
Convertida en una profesional de la Educación cubana, fue partícipe de la primera mención de la maestría en ciencias y protagonista de la primera graduación en le provincia.
Su experiencia en el trabajo diario con las familias de personas con discapacidad, la llevó a participar en el Congreso Latinoamericano De Educación Especial, que se desarrolló en la Habana y allí pudo comprobar el sentir de personas de diferentes lugares que como ella mucho hacían por esta enseñanza, pero en condiciones muy diferentes, y orgullosa expuso cuanto hace esta revolución por todo aquel que lo necesita.









