La Cooperativa de Producción Agropecuaria (CPA) “13 de Marzo” lleva la delantera en el municipio matancero de Unión de Reyes cuando de materializar sueños se trata. Para los hombres y mujeres que forman parte de su colectivo la premisa es poner el corazón en todo lo que hagan. Aunque en muchas ocasiones escaseen los recursos, sin dudas ellos saben cómo trocar lo sucio en oro.
“Hemos atravesado por diferentes etapas.
Primero, a partir de un proyecto de la FAO que ya no está vigente, comenzamos a hacer raspadura de guarapo, luego decidimos encurtir los vegetales y como no teníamos vinagre, recurrimos al casero. Ahora aprovechamos todos los residuos, incluso las producciones que no tienen talla para la comercialización. Hacemos dulces en almíbar, encurtidos de vegetales, puré de tomate, vino, pulpa de mango o guayaba, etc.” explica Adán Betancourt Mirabal, Director del centro.
Ampliar la producción y el mercado son las principales metas que se proponen estos agricultores con dicho plan. Además, esperan adquirir con mayor facilidad azúcar, vinagre industrial y sal; diversificar sus envases y hasta conseguir etiquetas para difundir una imagen propia.
Sobre la distribución, Pedro Ríos Ramos Subdirector de la entidad comenta: “Vendemos nuestros productos a Acopio y con el resto abastecemos a las localidades más cercanas, como Cidra, Triunvirato, Guanábana, San Francisco, Las Marías, etc. Los mejores resultados los obtuvimos en el 2013, pero nunca hemos podido satisfacer las demandas. Los precios son asequibles en dependencia del costo de la producción y cobramos a todos nuestros compradores por igual.”
Pero elaborar alimentos no su única meta. El aprovechamiento del subproducto de la forestal también inquieta a estos obreros, quienes anhelan fabricar cajas con el fin de trasportar los frutos, así como puertas y ventanas para las casas aledañas. Según afirman los entrevistados, ya tienen el lugar, la mano de obra y la voluntad, pero necesitan una sierra. Mas, no se dan por vencidos, pues saben cuánto representaría para el territorio la materialización de dicha idea.
“Cocinamos con leña, por eso precisamos de una caldera para mejorar las condiciones de la cocina. Por otra parte, es imprescindible mejorar los recipientes. Estos a veces escasean y en ocasiones hacen que algunos productos se echen a perder porque las tapas no tienen la seguridad requerida. Sin embargo, lo más importante es contribuir al bienestar de la población y utilizar al máximo las cosechas”, añade Oraldo Linares Murgado, Jefe del Centro de Elaboración.
No exagera Oraldo cuando se refiere al rendimiento. En estas tierras, desconocidas por muchos, todo es útil: los vegetales pequeños para los encurtidos, la madera para fabricar utensilios, el estiércol y la cáscara para la lombricultura y el humus de la lombriz para la fertilización de los suelos.
El empeño no falta en la “13 de marzo”. Como dijera la empleada Nirma Hernández Córdoba: “Aquí hacemos de todo: cocinar, fregar botellas, envasar, sellar pomos, salir a vender. Nos gusta trabajar y que el pueblo disfrute nuestros productos.
Al escuchar a estos campesinos es difícil no contagiarse con su sentido de pertenencia y optimismo. Aunque a penas comienzan a transitar el camino, los unionenses saben que sus premisas son tributar al fortalecimiento económico, sustituir importaciones y beneficiar a la comunidad.(Tomado de Girón)









