El documento, el cual por acuerdo de los delegados será enviado al Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, puntualiza que el bloqueo es el mayor obstáculo para el desarrollo económico y social de la nación caribeña.
Señala, al mismo tiempo, que afecta la calidad de vida de la población y por tal motivo representa un acto de genocidio.
Al recordar que esa medida es el sistema de sanciones unilaterales más injusto, severo y prolongado aplicado contra país alguno en la historia, indica que afecta además a otros pueblos del mundo para los cuales ‘Cuba constituye un faro de luz y esperanza’.
El bloqueo -apunta el texto- ignora el reclamo abrumador de la comunidad internacional la cual exige el cese inmediato de esa política, basada en una retórica agresiva dirigida a destruir la Revolución cubana.
En el pronunciamiento la Anaic recuerda que Cuba construyó un proyecto social diferente, fundado en ideales de soberanía igualdad social y desarrollo pleno del ser humano, por lo que se convirtió en un ejemplo para América Latina y el resto del mundo.
Añade que a pesar de las limitaciones impuestas por el bloqueo, médicos y maestros cubanos laboran en zonas intrincadas de otras naciones prestando colaboración y ayuda humanitaria, enseñando a leer y a escribir, devolviendo la visión a miles y llevando esperanza de vida a niños y ancianos.
El duodécimo congreso de la Anaic sesionó durante tres días en esta ciudad del norte de Italia, con la participación de 120 delegados en representación de unos tres mil 500 miembros pertenecientes a 68 círculos ubicados en todo el país.
Además de la condena al bloqueo, los asistentes al cónclave aprobaron una declaración final y eligieron a la directiva de la organización para los próximos cuatro años, encabezada por la nueva presidenta, Irma Dioli.









