Pacifistas, defensores de los derechos humanos y del medio ambiente y activistas antineoliberalismo están desde el lunes en el país vasco francés en los preparativos de la movilización que tendrá su principal momento el sábado con una gran manifestación.
La primera jornada de la contra-cumbre, que incluye más de 70 conferencias, talleres y actividades culturales, tiene lugar en el Recinto Ferial de Gipuzkoa, situado en Irun, donde los participantes debatirán sobre la descolonización, el imperialismo y la alternativa de un mundo multipolar, la criminalización de los migrantes y el impacto negativo de los acuerdos de libre comercio.
También están en el programa las amenazas para la humanidad de las guerras, el militarismo y las armas nucleares, las privatizaciones y el peligro del nacionalismo y los muros.
El rechazo al capitalismo, la construcción de un mundo de igualdad y respeto a la soberanía de los pueblos, la demanda de atención al cambio climático, la defensa de la paz y la condena al autoritarismo, sobresalen entre los temas promovidos por las más de 100 organizaciones presentes a pocos kilómetros de Biarritz, convertida en un bunker.
La víspera, el ministro del Interior de Francia, Christophe Castaner, confirmó el despliegue de más de 13 mil 200 policías y gendarmes, apoyados por militares y modernas tecnologías.
Según el funcionario, las autoridades sabrán diferenciar las protestas pacíficas de las violentas, en alusión a las expectativas de que lleguen a la zona chalecos amarillos (movimiento que denuncia su criminalización por el gobierno), nacionalistas vascos y catalanes y el temido ‘Bloque Negro’.
Castaner advirtió que no se tolerarán ‘desbordamientos’ y que la respuesta será inmediata si se produjeran.









