El presidente anfitrión, Emmanuel Macron, y el primer ministro británico, Boris Johnson, mostraron disposición a ayudar a que Trump reduzca las tensiones con el gigante asiático.
Por su actualidad, el asunto de la Amazonía también ocupó espacios en las primeras sesiones y encuentros de la reunión de los líderes de Alemania, Canadá, Estados Unidos, Italia, Japón y Reino Unido, en medio de fuegos que destruyen el llamado pulmón del planeta.
La cooperación técnica y financiera con las naciones sudamericanas afectadas sobresalió entre los compromisos señalados.
Al respecto, Macron comentó aquí a periodistas su visión acerca de la necesidad de impulsar la reforestación en la Amazonía, asumiéndola como una preocupación mundial por el impacto de esa región en materia de biodiversidad, aporte de oxígeno y lucha contra el cambio climático.
Acordamos ponernos en contacto con los países concernidos para ayudarlos lo más rápido posible en el marco de su soberanía, subrayó.
En el caso de Rusia, los participantes en la cumbre del G-7 valoraron la importancia del acercamiento a Moscú, pero consideraron apresurado hablar de su reincorporación al grupo.
Occidente excluyó a la potencia euroasiática en 2014, tras acusarla de desatar el conflicto en el este de Ucrania y de anexarse Crimea.
Rusia ve con cautela el tema, bajo el argumento de que la crisis ucraniana es fruto del interés de occidente en cercarla política y militarmente.
Otras cuestiones discutidas en las dos primeras fechas de la reunión fueron los conflictos en Siria y Libia, y el diferendo con Irán.









