Trabajadores, jubilados, jóvenes, cederistas y federadas del municipio de Colón rindieron homenaje en la mañana de este 10 de agosto a Carlos Muñiz Varela en el aniversario 65 de su natalicio.
En el encuentro que tuvo lugar frente al monumento de las víctimas del terrorismo, en la calle Mario Muñoz Monroy esquina Gonzalo de Quezada en esta ciudad, se recordó los sucesos de terrorismo cometidos contra Cuba y su pueblo.
Carlos Manuel González, historiador del territorio, expresó que Carlos Muñiz Varela nació en la ciudad de Colón, el 10 de agosto de 1953; En el 1961 con solo ocho años de edad, junto a su hermana, abandonó su ciudad natal porque su madre decidió enviarlo a Estados Unidos, ante los falsos rumores de que el Gobierno revolucionario cubano despojaría a los padres de la patria potestad.
Carlos y su hermana engrosaron la larga lista de más de 14 mil niños cubanos involucrados en la Operación Peter Pan, dirigida por la CIA. Transcurridos unos meses en la Florida, los dos niños se reunieron con su madre y con ella se trasladan a Puerto Rico.
En la Universidad de Puerto Rico, Carlos formó parte activa de la Juventud Independentista Universitaria y encabezó las luchas obreras de ese recinto. Apoyó activamente a los independentistas durante las elecciones de 1972.
Promovió los viajes a Cuba y el acercamiento con el Gobierno revolucionario cubano, por lo que se convirtió en enemigo de los grupos anticubanos que operaban en la nación boricua.
El historiador señaló, además, que a Carlos Muñiz Varela le dispararon a quemarropa con apenas 26 años de edad; El 28 de abril de 1979, en horas de la tarde, cuando viajaba rumbo a casa de su madre por la urbanización San Ramón, del municipio Guaynabo, en Puerto Rico.
Los asesinos arrojaron desde otro auto nueve detonaciones contra el joven, quien perdió el control del volante, hasta que el vehículo en que viajaba se volcó; Uno de los atacantes, no conforme, se acercó y le dio el tiro de gracia.
Trasladado a un hospital de la capital puertorriqueña, los médicos trataron inútilmente de salvarle la vida.
Según su informe, dos balas calibre 45 habían penetrado el cráneo y la cervical, causando la muerte en la madrugada del 30 de abril; El grupo contrarrevolucionario cubano Omega 7 se adjudicó el hecho.
Cinco meses antes del atentado, el semanario gráfico La Crónica publicó las amenazas de muerte contra Carlos Muñiz Varela por parte de un sujeto que se hacía llamar Zeta y proclamaba ser el jefe militar del comando Omega 7, un grupo organizado y financiado por la CIA.
Las amenazas se cumplieron; A las dos de la tarde del 30 de abril de 1979, apenas unas horas después del fallecimiento de Carlos, un comando de Omega 7 se atribuía el asesinato en una llamada telefónica a una estación de radio en la ciudad de Miami.









