Che, nunca dejarás de impresionarme

Leí  tantos libros que relatan tus anécdotas que conozco sobre tu niñez, adolescencia  y  tus andanzas en motocicleta  por Latinoamérica.
Supe como conociste  a Fidel y te uniste a los jóvenes  que vinieron en el Yate Granma decididos a luchar por sus ideales. Leí que comenzaste en la guerrilla como médico  y a la hora de decidir tu mano no tembló para coger el fusil. Tu valentía, estrategia militar y tu actitud de líder te convirtieron en comandante.
Conocí de tu empeño y esfuerzo por levantar a una nación que surgía para bienestar de los pobres, también  que entre tantos deberes y compromisos con tus ideales, reservaste un espacio para el amor. Tu esposa Aleida   nos mostró  con orgullo al Che, hombre y padre.
Leí y hasta mojé con mis lágrimas cada hoja del texto que narra cómo te atraparon, te torturaron cruelmente y una mano cobarde y  asesina finalizó tu vida el 9 de octubre en la Quebrada del Yuro.
Pero hombres como tú, que llevan en sus venas sangre guerrillera, no se  detienen  ante la muerte. Por esa razón, ¡No dejas de impresionarme!.
Te levantas cada mañana y sigues al pie del combate dirigiendo a los pueblos Latinoamericanos hacia la libertad.
Te veo al frente de las acciones del ALBA, CARICOM, MERCOSUR, CELAC, OCLAE y de cada organización que protege a los pobres. Estas ahí junto a tus hermanos cubanos en las  misiones de solidaridad.

Eres el Comandante Universal, el Guerrillero Heroico que va por el mundo combatiendo injusticias. Nadie podrá detenerte hasta que cumplas tu misión. Ver a los pueblos de Latinoamérica unidos y libres.

Seguirá tu lucha hasta que cumplas tus sueños. Yo estaré aquí cada vez más impresionada.

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