Camagüeyanas con la voz de Ana Betancourt

En la Asamblea de Guáimaro, la primera constituyente de Cuba, en abril de 1869, la mujer cubana no tenía participación en el proceso, y Ana Betancourt, debe entregar al joven abogado Ignacio Agramonte, el texto de su propuesta, para que ante la Cámara de Representantes presente el reclamo de las mujeres, en el que solicita a los legisladores cubanos la urgencia de, una vez creada la República, “se le otorgara a la mujer los derechos que por justicia eran acreedoras”.

Camagüeyanas con la voz de Ana Betancourt

En la noche del 14 de abril de 1869, la camagüeyana Ana Betancourt se dirige a los presentes en la plaza pública de Guáimaro.

“Ciudadanos, aquí todo era esclavo, la cuna, el color y el sexo. Vosotros queréis destruir la esclavitud de la cuna peleando hasta morir. Habéis destruido la esclavitud del color y emancipado al siervo. Llegó el momento de liberar a la mujer”.

“Cuando llegue el momento de libertar a la mujer, el cubano, que ha echado abajo la esclavitud del color, consagrará también su alma generosa a la conquista de los derechos de la que es hoy en la guerra su hermana de caridad, abnegada, que mañana será, como fue ayer, su compañera ejemplar”.

Hoy, Ana Betancourt tiene voz a través de más de 290 mil camagüeyanas, integradas en la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), y las mayores de 16 años, también con voto, intervienen de manera activa en el proceso de consulta sobre el proyecto de la nueva Constitución de la República de Cuba.

Camagüeyanas con la voz de Ana BetancourtLa Secretaria General de la organización femenina en la provincia de Camagüey, Anierka Fernández del Monte, con voz propia, comenta sobre la participación de las mujeres en las reuniones que se efectúan en barrios, comunidades, centros laborales y colectivos estudiantiles.

“Es algo histórico para toda la sociedad y especialmente para las mujeres; pues estamos hablando de la niñez, del desarrollo de la juventud, de la familia y de la atención al adulto mayor, temas de mucha sensibilidad, hoy recogidos en el proyecto.

“Desde las Delegaciones de Base y los Bloques de la FMC estamos convocando a la participación de las mujeres con sus familias, para el intercambio y la participación de todas de manera democrática, con sugerencias, opiniones, criterios.

“La discusión del Proyecto de Constitución no se queda en la Asamblea Nacional, hoy está en nuestros barrios y comunidades, y esa es la fortaleza de la Revolución, que discute con su pueblo las modificaciones de la Ley de Leyes; y apoyamos este proceso, porque son muchos los derechos conquistados por las mujeres, que tenemos que defender, para hacer un Socialismo más próspero”.

En su condición de Diputada al Parlamento Cubano, Anierka Fernández resalta la validez del proceso de consulta sobre el Proyecto de Constitución.
“Es otra demostración de la democracia y la libertad de expresión que tenemos los cubanos, y poder decir como mujeres y revolucionarias, en un proyecto que pone también en el centro de atención el respaldo a la mujer.

“Estamos hablando de una Constitución de futuro, para nuestros hijos y nietos; para hacer un Socialismo sostenible; por eso el compromiso de la mujer cubana de seguir haciendo Revolución”.

En la provincia de Camagüey, más de cuatro mil reuniones se efectuarán en barrios y comunidades, el escenario principal para la participación de las mujeres en la consulta popular del Proyecto de Constitución de la República.

Camagüeyanas con la voz de Ana Betancourt

En Guáimaro, aquel pueblito de Cuba Libre, en la provincia de Camagüey, donde se firmó la Primera Constitución de la República en Armas, el recuerdo de Ana se mantiene vivo, también a través de la palabra martiana: “cuando el entusiasmo no cabe en las casas, en la plaza es la cita, y una mesa la tribuna.

Todo es amor y fuerza la palabra. Se aspira a lo mayor, y se sienten bríos para asegurarlo. La elocuencia es arenga, y en el noble tumulto, una mujer de oratoria vibrante, Ana Betancourt, anuncia que el fuego de la libertad y el ansia del martirio no calientan con más viveza el alma del hombre que la de la mujer cubana…”

El derecho que hoy pueden ejercer las camagüeyanas es el resultado de la historia de lucha de las cubanas, que desde Ana Betancourt alzaron su voz en defensa de las mujeres.

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