Hoy quiero referirme a una de las grandes figuras de la cultura en nuestro país. Nació el 24 de agosto de 1919, Se trata del inolvidable Bárbaro del Ritmo: Bartolomé Maximiliano Moré Gutiérrez.
Nació en Santa Isabel de las Lajas, en la actual provincia de Cienfuegos, antes Las Villas. Desde que era niño tenía una marcada inclinación por la música y por las costumbres africanas en la isla de las que era hijo por razón de etnia. Era su adoración visitar el templo de los Congos en el que se mezclaba con sus raices africanas y se sumergía en la variedad de toques y ceremonias que se realizaban en aquel lugar sagrado de los hijos de aquella África a la que le arrancaron los colonialistas una gran parte de sus queridos ancestros.
Así creció y vivió nuestro Bartolomé Maximiliano. Aquella inclinación por la música hicieron de él un apasionado de nuestros ritmos, de nuestro hacer cotidiano, de las virtudes del tambor ancestral, de las imágenes que llegaron a esta tierra para perpetuar la estirpe africana de los hijos de esta tierra en la que se mezclaron e hicieron la nacionalidad al decir de Don Fernando Ortíz.
Fue el 24 de Agosto de 1919 que se produjo la llegada de aquel niño que se sembró en la tierra cubana como una semilla exacta de heroismo campesino y artístico. Fue un traspaso del conuco a la Cultura Nacional.
Llegó para quedarse en el corazón de muchos. Fue de las glorias de la cultura cubana. Engrandeció su virtud en la batalla por la supervivencia cuando un día salió de Lajas, su pueblo natal para la búsqueda de fortuna en La Habana donde en una casa de asilo ubicada en la Calle Revillajijedo encontró una cama, y una guitarra que le habia regalado su tío quien laboraba en el mercado de la capital del país vendiendo productos agrícolas. La llegada a La Habana no fue en un opulento ómnibus, sino en un rojiverde camión cargado de coles.
Vendrían las romerías por la zona marítima de La Habana. Vendría después el enrolamiento con Miguel Matamoros y su partida a México y vendría tambièn su llegada a la Capital del país para hacerse grande, poco a poco. Ël creció y se hizo una de las figuras más importantes de la cultura nacional cubana y a las mejicanas les dijo: ¨pero que bonito y sabroso bailan el mambo las mejicanas¨…. Recordando a Dámaso Pérez Prado.
Un día arribé a la emisora Radio Llanura de Colón. Aquel primer día de transmisones lo primero que se escuchó por la emisora colombina fue la voz de Benny Moré con su tema dedicado a Santa Isabel de las Lajas y quise conocer, lo más rápidamente posible su vida y su historia y la dirección de la emisora, entonces me dio permiso para hacerlo.
Aquellas notas musicales me impregnaron de curiosidad y cuatro años despúes de la apertura de Radio Llanura de Colón yo estaba en la capital del país con una grabadora y dispuesto a recoger testimonios sobre el Bárbaro del Ritmo. Llegué a Santos Suárez y allí, en la casa de Delfín, el otro hijo de Virginia y hermano del Benny estaba la madre amorosa de Benny, sí Virginia. Me contó que cuando era un niño se iba para la casa de los vecinos que lo subían a una mesa para cantar innumerables temas musicales con gran sabiduría. Era solo un niño. Ella se pasaba el tiempo buscándolo de un lugar a otro hasta encontrar al querido Bartolo como le llamaban todos.
Me habló de sus andanzas por Méjico y de lo que sufrió su ausencia. Pero que lo que más la impactó fue cuando se fue a la Habana por primera vez en un camión de coles en busca de su tío para que lo enrumbara en la canturía musical habanera y muy cubana.
En la película dedicada al Benny años después de su muerte se da una panorámica de su vida, pero muchos aquí en Colón tienen el recuerdo del viejo limpiabotas Arrieta (ya desaparecido físicamente), y Emilito, ambos amigos de Benny, y donde Emilito recordaba que en su casa se creó al golpe sobre un plato de los cubiertos el tema Sopa con tenedor, de sus berrinches cuando no lo querían dejar entrar por la puerta principal de la Sociedad por la simple razón de ser negro.
Por eso un día, inspirado en la historia de Benny fui a La Habana y busqué sus memorias. Entrevisté allí al Doctor Luis M. Ruiz Fernández, médico que lo atendió antes y después de su gravedad en el Hospital de Emergencias y que lo acompañó en sus últimas andanzas artísticas hasta por el centro del país. Aquí en Colón tuvo su primera hemorragia sanguínea en su gravedad final.
Hoy, conservo en mi poder todas esas entrevistas realizadas y una grabación de Radio progreso y de Radio Rebelde al momento del deceso dando a conocer al pueblo de Cuba el fallecimiento de Benny y otras declaraciones de amigos y compañeros del arte del gran artista cubano. Ojalá que alguna laguna técnica me permita reproducir ahora, en medio de esta invasión de nuevas tecnologías aquella recopilación de cosas que tanto recuerdan a una Gloria de Cuba que están grabadas en cintas magnetofónicas.
DESDE SANTA ISABEL DE LAS LAJAS Y HASTA EL CORAZÓN DE TODOS LOS CUBANOS, QUE SIGA SIEMPRE PRESENTE NUESTRO BÁRBARO DEL RITMO BENNY MORÉ. AQUÍ Y EN TODA CUBA, LO RECORDAREMOS SIEMPRE COMO UNO DE LOS MAYORES VALORES DE LA MÚSICA CUBANA Y UNIVERSAL.









