Ayer regresé a mi escuela. No por el camino habitual ni con los compañeros del barrio que todas las mañanas pasaban a buscarme. Regresé esta vez como periodista.
Y aunque la tranquilidad dominaba sus pasillos, sentí el timbre que anunciaba el matutino, a la profe Isabelita organizando la fila del grupo en el patio central, a Naida molesta porque no entendíamos las ecuaciones matemáticas, a Idanelis explicando la mitosis y la meiosis. Recordé las teleclases, la merienda escolar, el turno de deporte masivo con Soquito, los ensayos de las tablas gimnasticas con Iris y Rosaura, los pre-chequeos, los amigos, los amores.









