Para algunos, febrero duele. Se sienten incompletos. El amor no es suficiente.
Este mes del año nos acerca mediante recuerdos a esos seres queridos cuya distancia física es ilimitada. No porque viajaron a otra ciudad o país, o los detiene una reja en penitencia; esos regresan. Hablo de los que habitan en otra dimensión.
Amores especiales que no están porque la muerte los condujo a la eternidad, esos por quienes febrero se transforma en añoranzas.
Sueños de una vida en retroceso, millones de abrazos cautivos, un te extraño a gritos y un te quiero multiplicado, se escapan del corazón en lágrimas… y alcanzan las nubes.









