45 años y mi historia

Enrique Fuentes Aragón, andaba de escuela en escuela. Era 1975 y Radio Llanura de Colón llevaba menos de un año en el aire. Intentaba crear – como al fin logró, el Primer Círculo de Interés de Locutores de Radio. Todos éramos niños (¿una veintena?), y recibimos una preparación en elementos básicos de la radio: cómo hablar ante un micrófono, los tonos, la lectura, interpretación, los efectos… Al principio grabamos en su casa de la calle Diago (hoy Mario Muñoz), un sitio que fascinaba por su biblioteca y la colección de discos. “Pionero y sus narraciones”, se llamaba el espacio, que después de muchas sesiones y estudio, realizábamos en vivo en las tardes. La memoria no puede fallar: “Timur y su pandilla”, fue la primera historia que actuamos.
II
El tiempo y la perseverancia me llevó, siendo estudiante, a convertirme en corresponsal de la FEEM, en escritor y locutor de Panorama Cultural. Para ese entonces, un adolescente, ya formaba parte de Ecos de Juventud, que realicé – como luego muchos otros -, por largo tiempo. No había dinero, todo era por el amor a la radio. No mediaba el interés, solo aquel bichito raro que se metía en tu sangre para nunca salir.
Evelio García, Ridiberto, Ricardo Bueno, Basilio, Victor, Magdalena, Tony (Antonio Caballero Vidal), Humberto López Cruz (el padre de Humberto López), Naida, Elita, Arminda, Amado, Aurelio Varona, Yolanda Orihuela, Juan Raúl de la Paz y Voces de la Campiña… El equipo era pequeño, las transmisiones en vivo, la consola era vieja y no tenía ecualizador. Era de bombillas y botones por donde controlabas los niveles y llaves para abrir los canales. Y con ella una máquina de cintas Denon, una Sony portátil que reproducía cintas magnetofónicas por las dos caras, un tocadiscos. Del lado del locutor, un viejo micrófono colgado del techo. No había más. Era un estudio para transmitir y grabar al mismo tiempo. O lo uno, o lo otro.
A mitad de la escalera que llevaba al segundo piso, el transmisor (después el viejo teletipo para recibir los cables informativos). En la planta alta las oficinas, la hemeroteca, la dirección donde antes estuvo el primer estudio de transmisión. Al lado de la recepción, con salida a la calle, el departamento informativo. Sobre el Cine Canal, la antena de transmisión.
III
El 2 de agosto de 1984 ingresé oficialmente al colectivo como Redactor de Notas a programas. Después pasé al Informativo como Redactor junto a Aurelio Varona Esponda, Efraín Rodríguez Salas, Justino. Éramos muy pocos, pero la juventud empezaba a inundar el colectivo: Enay Martí Chiong, Yolanda Orihuela, Gladys, Amarilis Juvier, Damaris… Éramos pocos, pero vivíamos un ambiente familiar, con sus altas y bajas, cocotazos, alegrías, cuentos, descargas en aquel viejo piano, experimentación, imitaciones. Coincidentemente, en 1984 la Radio Cubana cambiaba el ritmo. La influencia de Radio Rebelde inundaba todas las emisoras desde La Habana y la CMHW desde Santa Clara, un referente.
Cuando gané mi primer premio en un Festival Nacional de la Radio (un segundo lugar en programas históricos por el documental “Mauricio”), me sentí el realizador más importante del mundo. Pasé mis primeras evaluaciones como Director y Locutor. Hice tantas transmisiones en vivo, fui tantas veces a trabajos voluntarios, participé de tantas proezas, compartí con mis compañeros de entonces tantas ilusiones y sueños que no tengo espacio para narrar.
De Radio Llanura de Colón partí a La Habana. Me fui un día a buscar mi lugar, a soñar en grande, a estudiar en el Instituto Superior de Arte.
IV
Quizás nunca lo he declarado. Fue allí, en Radio Llanuras de Colón, en la emisora de mi ciudad donde más aprendí. Nunca me alcanzará la vida para agradecerle a Tony que me enseñara a escuchar a Benny Moré y Abelardo Barroso, al Septeto Nacional, a improvisar sin miedos, a salir y entrar en la lectura de una noticia cuando te traiciona la concentración. A todo el equipo que lideró Amado Amador, por la disciplina que inculcó, por controlar mis/nuestras rebeldías con y sin causa.
Por eso, cuando hoy cumple la radio colombina sus primeros 45 años en el aire, trato de juntar historias, me río solo de aquellas trastadas, de aquellas fiestas y pasiones compartidas. Nunca fui tan feliz, lo confieso. Si en algún lugar saben mi nombre y apellidos es allí, frente al parque, en la ciudad con nombre de Almirante.
Ahora el tiempo y las tecnologías, las pasiones y aspiraciones de su equipo, son otras (¿o las mismas?), que viví corriendo por esos pasillos, hablando por sus micrófonos, enamorando por sus teléfonos, conquistando el conocimiento junto a todos los que seguimos el camino que, como nadie, me ayudó a labrar.
¡Felicidades¡, y brindo por la salud de mi radio, por los que no están y los que viven para contar su historia.

Por Carlos Figueroa (Director de la Casa de la Guayabera en Santi Spíritu) Tomado de su perfil personal en Facebook

1 thought on “45 años y mi historia

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