“Esto para mi es un hobby”, precisa Daniel Pérez la Rosa antes de la entrevista. Y aunque la primera impresión de este “guajiro equivocado” amilane a cualquier interlocutor, el asociado de la Cooperativa de Créditos y Servicios 17 de Mayo, del municipio de Matanzas, en menos de una hectárea cosecha más de 30 productos al año.
Su finca San Martín se ubica cerca de la Carretera Central y desde el exterior no se aprecia la variedad de especies que conviven en tan poca tierra, como consideran algunos.
“Lo primero que hay que hacer es un levantamiento del terreno real y un estudio de la distancia entre la que se pueden sembrar las plantas”, comenta Daniel.
“No se puede hacer a lo loco, porque si no no se dan los productos. Y ya ves, aquí hay plantado mango, aguacate, mamey, naranja, mandarina, limón, lima, calabaza, guayaba, yuca, boniato y café”, muestra orgulloso Pérez la Rosa.
“También, se cultivan especies exóticas como anón, ciruela, canitel, cereza, guanábana, caimito, marañón y melón de castilla”, argumenta Gladys Vázquez, esposa del cooperativista.
Ella, una apasionada de la Agronomía, fiscaliza cada centímetro del terreno, porque los hombres, en su parecer, son muy descuidados.
“Vivimos en la ciudad, pero la mayoría del tiempo la pasamos en la finca”, confiesa mientras atiende sus más de 50 plantas ornamentales. “Aquí se respira diferente y tanto le insistí a Daniel que pronto nos mudaremos para acá.”
El destino final de las producciones de la finca San Martín es la población, aunque el círculo infantil Días de la Infancia, del reparto Reynold García, en la capital matancera, se beneficia directamente.
Daniel Pérez la Rosa explica que no está ajeno a los problemas con la contratación, ni de la ausencia de una minindustria en el municipio, ni mucho menos del mal trabajo de la Empresa provincial de Acopio.
Sin embargo, confiensa casi al final de la entrevista que “el campo lleva trabajo y sobre todo amor, porque el amor te hace trabajar”.(Tomado de Radio 26)












